Anastrepha ludens (Diptera: Tephritidae), comúnmente conocida como la mosca mexicana de la fruta, es una de las principales plagas agrícolas de importancia económica en América Latina. Afecta cultivos estratégicos para la seguridad alimentaria y la economía de exportación, como mango, cítricos (naranja, toronja, naranjillo), zapote blanco y ocasionalmente guayaba y durazno. El daño que causa compromete no solo la calidad del fruto, sino también la sanidad del producto, generando restricciones en los mercados internacionales y afectando directamente a los productores.
Biología y comportamiento reproductivo A. ludens tiene un ciclo de vida holometábolo, compuesto por etapas de huevo, larva, pupa y adulto. La hembra deposita sus huevos en la pulpa de frutos inmaduros mediante su ovipositor, generando una infección larval que produce descomposición interna y caída temprana del fruto. Las larvas se alimentan de la pulpa hasta alcanzar la madurez, momento en que abandonan el fruto y se entierran en el suelo para pupar. Bajo condiciones óptimas, esta especie puede completar varias generaciones por año y alcanzar una longevidad de hasta 16 meses en ambientes naturales, lo que la convierte en una plaga persistente y difícil de erradicar.
Uno de los aspectos más relevantes de su comportamiento reproductivo es el uso de una feromona de marcaje de hospedero (FMH). Después de ovipositar, la hembra marca el fruto con esta sustancia química para disuadir a otras hembras de utilizar el mismo hospedero, reduciendo así la competencia entre larvas. Este comportamiento tiene implicaciones ecológicas y evolutivas importantes, además de ser un blanco potencial para estrategias de manejo integrado.
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Impacto económico y fitosanitario El daño provocado por A. ludens genera pérdidas económicas directas e indirectas:
Directas: Deterioro del fruto, caída de la producción, pérdida de calidad comercial.
Indirectas: Restricciones fitosanitarias impuestas por países importadores, necesidad de tratamientos cuarentenarios costosos, y deterioro del prestigio del producto en los mercados.
Esto impacta a pequeños y grandes productores por igual, especialmente en zonas rurales cuya economía depende del cultivo y comercialización de frutas.
Estrategias de manejo El control de A. ludens requiere un enfoque multifactorial. Aunque históricamente se ha recurrido al uso de insecticidas, actualmente se privilegian estrategias más sostenibles y específicas, tales como:
Control biológico mediante enemigos naturales (parásitos o depredadores),
Trampas con atrayentes y feromonas para monitoreo y captura,
Técnica del Insecto Estéril (TIE), que consiste en liberar machos esterilizados por radiación que compiten por hembras en campo, sin producir descendencia.
La eficacia de la TIE depende en gran medida del comportamiento poscopulatorio de las hembras, y de su capacidad para detectar y discriminar la calidad del macho, lo que subraya la importancia de estudiar cómo factores como el eyaculado, el fluido seminal y la estimulación mecánica afectan su comportamiento reproductivo y la emisión de la FMH.
Importancia del estudio Comprender el efecto de la cópula y del estado fisiológico del macho sobre el comportamiento de marcaje y la oviposición permite optimizar los métodos de control y aumentar la eficiencia de programas como la TIE. Además, contribuye al conocimiento básico sobre la biología reproductiva de Tephritidae y su potencial manipulación para el manejo agroecológico de plagas.